Información general


Perteneciente a la familia de las crucíferas o brasicáceas, al igual que las coles, brécol, coliflor, nabos, rábanos, berros, rúcula, cúrcuma, mostaza o colza. Se trata, ciertamente, de una inflorescencia que no es capaz de crear flores verdaderas, lo que se piensa que sucedió desde el siglo XV.

Contrariamente a los que se suele escuchar, no constituye un híbrido entre coliflor y brécol, sino que es una variedad verde de coliflor italiana, que son las más antiguas. Existen coliflores de color violeta y amarillo, sin embargo, ninguna posee esa estructura tan característica.

Beneficios


  • Anticolesterol. Gracias a una fibra soluble, el pectato de calcio, que también está presente en las zanahorias y que ayuda a controlar y reducir los niveles de colesterol en sangre.
  • Diurético. El consumo de romanesco tiene un impacto positivo para los riñones, dado su efecto ligeramente diurético y como depurador de toxinas.
  • Anticancerígeno. Contiene una alta proporción de glucosinolatos, compuestos que permanecen inactivos hasta su reacción con la enzima mirosinasa, tras lo que se convierten en isotiocianatos, unas moléculas de demostrada acción anticancerígena que colaboran en la expulsión de sustancias contaminantes del organismo precursoras de la enfermedad, inhiben la división celular que provoca los tumores y favorecen la muerte de las células ya generadas. Para lograr esa reacción, el romanesco ha de cortarse, trocearse o masticarse. La cocción para la generación de los isotiocianatos, así que se recomienda dejarla unos minutos cortada antes.