Información general


Los melocotoneros son árboles pertenecientes a la familia de las Rosáceas. Su fruto es la típica drupa: pulpa carnosa que contiene un duro hueso en su núcleo.

Aunque su nombre podría indicar lo contrario, el melocotón no tiene su origen en Persia, sino en China Septentrional, donde ya se conocía en el tercer milenio a.C. y se consideraba un símbolo de fecundidad. Llegó a Roma en los tiempos de Augusto, donde se expandió por todo Occidente. y, posteriormente, continuó su viaje hasta legar a América.

Mantuvo una fama de fruta de carácter excepcional durante sus inicios, sin embargo, su popularidad disminuyó durante la Edad Media, volviendo a aumentar poco después.

Beneficios


Gracias a que contienen una combinación de ambos tipos de fibra (predominando la insoluble), el consumo de melocotones ayuda al tránsito intestinal, evitando el estreñimiento y protegiendo ante al cáncer de colon y la enfermedad cardiovascular.

Aportan pequeñas cantidades de vitaminas, destacando la vitamina C (un sólo melocotón cubre el 15 % de la ingesta diaria recomendada de esta vitamina) y de minerales, y proporciones moderadas de carotenoides con actividad provitamínica A como alfa-caroteno, beta-caroteno y criptoxantina, además de otros carotenoides sin esta actividad como luteína y zeaxantina.

En su composición también podemos encontrar cumarinas, compuestos con acción protectora vascular dada su capacidad de reducir la permeabilidad de los capilares y potenciar su resistencia, lo que beneficia la microcirculación venosa mejorando la tonicidad de las paredes. Asimismo, a estos compuestos se les han atribuido supuestos efectos anticancerígenos.

Ciertos estudios indican que el extracto que se obtiene de las hojas de melocotón contiene ácido mandélico, que produce una potente actividad espermicida y antimicrobiana.

Los melocotones en conserva de almíbar contienen una proporción menor de la mayor parte vitaminas así como una concentración de minerales mayor (excepto en potasio), que los melocotones frescos.